martes, agosto 16, 2022
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No hay desarrollo sin crecimiento

Un análisis de Waldo Mendoza, exministro de Economía y profesor del Departamento de Economía de la PUCP.

Para continuar reduciendo la pobreza y cerrar las brechas que existen en el país se requiere retomar el crecimiento económico que en el largo plazo depende de la inversión privada y la apertura comercial. Para apoyar al país en el camino hacia esta necesaria meta, IPAE Asociación Empresarial ha elaborado la Ruta Perú: “Una vía para transitar del crecimiento económico al desarrollo”. Este documento, elaborado por Waldo Mendoza, exministro de Economía y profesor del Departamento de Economía de la PUCP, contiene una serie de recomendaciones para la implementación de medidas que permitan dinamizar la economía, promover el crecimiento económico y, a partir de esto, potenciar el desarrollo del país. Recomendaciones que urge se tomen en consideración frente al deterioro dramático de la calidad de la gestión pública en el actual gobierno.

En esta #RutaPerú se reflexiona sobre los grandes determinantes del crecimiento: la inversión privada y la apertura comercial. Así, en las tres últimas décadas se impulsó la primera a través de estrategias transversales como las políticas de estabilización y la apertura comercial de principios de la década de 1990, los artículos 60 y 62 de la Constitución Política de 1993 y los tratados de libre comercio. Además, se implementaron políticas sectoriales dirigidas a la minería y a la agroexportación, con un avance formidable en ambos sectores. Como resultado, el ritmo de crecimiento anual promedio de la inversión privada pasó de 2.1% en la década de los 80 a 7.2% en las siguientes tres. Asimismo, el efecto más importante del crecimiento económico en este periodo ha sido la reducción de la pobreza que bajó de más de la mitad de la población en 1997 a un poco más de la quinta parte en 2019 (pre pandemia).

¿Qué hacer?

«Para contribuir al tránsito del crecimiento económico al desarrollo, la política pública debería concentrar la atención en dos variables macroeconómicas y socialmente importantes: crecimiento económico e igualación de oportunidades para los niños.

Como el determinante más importante del desarrollo económico es el crecimiento económico alto y sostenido del PBI, urge restablecerlo. Para ese objetivo hay que aprovechar la institucionalidad pro inversión construida con las políticas transversales de las últimas tres décadas, no retroceder en lo avanzado y complementarla con políticas sectoriales que se aproximen a las aplicadas exitosamente en la minería y la agroexportación.

Pero el crecimiento económico es solo una condición necesaria para el desarrollo económico. Una de las vías para alcanzar el desarrollo económico, y contribuir al mismo tiempo, en el largo plazo, al crecimiento económico, por la vía de elevar el capital humano del país, es una política universal de igualación de oportunidades para los niños mediante la provisión de bienes y servicios básicos de calidad, que se traduzca en una elevación rápida y sostenida del IOH, la cual requiere de la decisión política y las estrategias inteligentes para alcanzarla y, más importante, de recursos, los cuales provienen finalmente del crecimiento económico, que alimenta la recaudación. No es posible, entonces, transitar al desarrollo sin pasar por el crecimiento económico».

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