martes, mayo 17, 2022
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Por el buen gobierno: Curva de aprendizaje

Por Carlos E. Gálvez Pinillos, expresidente de la SNMPE.

Hace unos años solía repetirle al aprendiz de gobernante de ese entonces, que “no hay viento favorable para el marinero que no sabe adónde ir” y, como no podía ser de otra manera, el Perú comenzó a reducir su crecimiento económico, a ver caer gradualmente las inversiones productivas y la velocidad de reducción de la pobreza.

Ahora, pasados unos años, tenemos a un individuo que no sabe ni donde está parado y por todo argumento dice que “el Perú es su escuela y que, está aprendiendo a ser presidente”. Pero lo más grave es que no sigue criterios elementales, tales como:

  • Cuál es el país que quieren los peruanos.
  • Cuáles son los valores que la mayoría de los ciudadanos desean predomine en la sociedad peruana.
  • Cómo queremos que sea el Perú dentro de 20 años.
  • En qué actividades queremos destacar en el mundo.
  • Qué sectores económicos y proyectos debemos impulsar para destacar.
  • Qué características debe tener el equipo humano que lidere esta transformación.

Los países y grupos humanos que destacan en el mundo, tienen una clara visión de su futuro, se imponen la misión y los objetivos temporales para alcanzar esa meta destacada y convocan a la gente mejor preparada para el diseño de la estrategia y logro en condiciones óptimas de costo, eficiencia en el avance y tiempo para alcanzar los objetivos.

Los gobiernos de países serios, convocan al mejor equipo humano disponible y constituyen su gabinete ministerial, tiempo antes de asumir el gobierno. Son ellos los que constituyen el equipo de transferencia del gobierno y aspiran, y en muchos casos lo logran, a mantenerse durante todo el período de gobierno. Se entiende que esa es la mejor forma (probablemente la única), de llevar a cabo los objetivos de gobierno para beneficio de toda la población. De otra forma, no se puede avanzar.

  • En el Perú, el gobierno de Castillo (PC) tuvo que reclutar a último minuto un “equipo técnico” que los represente en el debate programado para unos días antes de la segunda vuelta electoral.
  • Ese equipo tuvo tan mala actuación, que debió ser descartado rápidamente.
  • Al asumir PC, debió pasar por la vergüenza de no conseguir ministros que asumieran y no fue sino hasta dos días después que consiguió completar el gabinete.
  • Han transcurrido sólo siete meses y ya debió renovar tres veces el gabinete completo (estamos en el cuarto), incorporando cada vez más ignorantes, incapaces y advenedizos al gobierno (sin tocar el tema moral).

Ciertamente, en las condiciones mencionadas, no hay forma de hacer un planeamiento de mediano y largo plazo, de establecer objetivos sectoriales y políticas estables para beneficio de los ciudadanos. Imposible encauzar la tarea de los funcionarios “estables” de las distintas reparticiones del Estado para el logro de metas (que no se han establecido), especialmente si, aún a ese nivel, se pretende reemplazar gente con oficio, conocimiento y experiencia, por “personal de confianza”, por el sólo hecho de contar con carnet partidario, ser chotano o vecino del barrio de Sarratea… Pero, lo peor, se puede leer en el diario oficial El Peruano, diariamente, resoluciones de nombramiento de funcionarios que, a sólo 24 horas de ser nombrados, “se acepta” sus renuncias.

En estas circunstancias, quisiera resaltar que, el Estado no forma profesionales para sectores relacionados a la producción; vale decir agricultura, electricidad, hidrocarburos, minas, industria, transporte y comunicaciones, entre otros. En esas condiciones, su principal cantera de profesionales con experiencia real de campo y empresarial, está en la empresa privada y esa es una fuente de captación de profesionales que el Estado no debe descartar. Sólo como muestra, hace poco veía el nombramiento de un jovencito chotano en un alto cargo relacionado a electricidad en el MINEM, cuya máxima experiencia había sido operar unas pequeñas líneas de media tensión (33 kV) en su localidad de nacimiento. En realidad, este muchachito tendrá que resolver temas referidos a sistemas de muy alta tensión (500 kV o 220 kV), hablando de transmisión eléctrica o discernir y hacer planteamientos técnicos para generación eléctrica de distintas fuentes o de distribución y enfrentar discrepancias entre los tres subsectores (generación, transmisión y distribución), lo que generalmente se complica en la relación de estos con los consumidores, regulados o libres. El problema no está en la juventud, sino en la falta de conocimiento y experiencia para analizar y resolver.

Mención especial merece la falta de continuidad de funcionarios responsables del manejo de proyectos de larga maduración, tales como Majes-Siguas, Chavimochic o carreteras, puertos y ferrocarriles, pues, si no se constituye un equipo profesional, solvente, empoderado y de larga duración, la experiencia nos demuestra que el abandono y retraso es eterno.

Por supuesto que mucha gente, especialmente en la izquierda, habla de “las puertas giratorias” y de lo inconveniente de captar gente del sector privado para la administración pública, pero obviamente no aplican el mismo criterio, cuando se trata de incorporar al sector público a profesionales provenientes de ONGs que, por supuesto contratan todo el tiempo con el Estado. Otra cantera de profesionales para el Estado es la proveniente de “la academia”. No que no tengan el conocimiento teórico para dictar un curso, pero muy pocos cuentan con la experiencia empresarial y conocimiento integral de los sectores, como para convertirse en un profesional capaz de diseñar y proponer políticas públicas, así como de gestionar proyectos complejos.

Quienes llegan al sector público para servir en ciertos niveles superiores, deben contar con conocimiento académico, experiencia empresarial previa en la actividad que cubrirán. Debemos insistir que SERVIR debería ser la fuente de reclutamiento y su permanencia en el servicio debe medirse en años. Tenemos que forjar una carrera de funcionarios de Estado, con estabilidad, entrenamiento y estímulos, acorde a su rendimiento.

Finalmente, sólo ministros, viceministros y presidentes de ciertos organismos públicos, deben ser nombramientos políticos, pero deben contar con conocimiento, experiencia y honestidad comprobadas para pretender acompañar al gobierno, de ser posible, durante todo su período. De lo contrario, pasarán los años, los gobiernos y EL PUEBLO seguirá más abandonado que antes.

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