martes, enero 25, 2022
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Tres formas de mejorar la eficiencia energética en la producción de alimentos y bebidas

El crecimiento constante de la población mundial conlleva la necesidad de producir suficientes alimentos para todos. La producción de alimentos y bebidas precisa usar una cantidad importante de energía en todas y cada una de las etapas: desde las explotaciones agrícolas o ganaderas donde se producen las materias primas hasta las fábricas donde se procesan, así como el almacenamiento y movimiento de productos en unidades de refrigeración.

Dado que una mayor eficiencia energética ofrece importantes ahorros de energía y costos al sector de alimentación y bebidas, resulta fundamental identificar aquellas áreas donde más se puede mejorar esa eficiencia.

1. Evaluar el consumo energético en las instalaciones

Para ahorrar energía, hay que saber si se está haciendo un uso eficiente de la misma. Sin embargo, en grandes instalaciones donde hay miles de motores y variadores de frecuencia en funcionamiento es difícil identificar dónde se encuentran esos posibles ahorros. Evaluaciones de energía como las que ofrecen los servicios de ABB Motion identifican, entre otros datos, cuánta energía se consume en diferentes partes de una instalación, incluso en componentes individuales.

Una vez que el experto realiza una evaluación exhaustiva de un proceso, se sugieren las formas más eficaces de poner en práctica medidas de eficiencia energética, con la consiguiente reducción de costos. Este servicio tiene además la ventaja de mejorar la fiabilidad y el tiempo de funcionamiento.

2. Usar convertidores de frecuencia y motores de eficiencia energética para controlar procesos que funcionan con carga parcial

Aplicaciones como ventiladores, bombas y cintas transportadoras suelen ser algunos de los elementos menos eficientes de una instalación. Su problema es que a menudo funcionan con cargas parciales, por lo que precisan menos energía que la que realmente consumen. Un ejemplo sería una bomba que funciona constantemente a máxima velocidad y utiliza válvulas mecánicas para controlar el caudal. Por tanto, el motor está realizando un esfuerzo mayor al necesario.

Por el contrario, los convertidores de frecuencia controlan la velocidad y el par de un motor eléctrico para reducirlos o aumentarlos según los requisitos de carga. Así se mejora la eficiencia de la aplicación y se reduce la necesidad de trabajar con motores sobredimensionados. Por regla general, añadir un convertidor de frecuencia a un ventilador, bomba o compresor puede traducirse en una reducción del consumo energético de un 25 %.

3. Prevenir el desperdicio de alimentos

En el mundo se pierde alrededor del 14 % de los alimentos producidos antes de llegar al punto de venta. En la UE, se estima que el 20 % de todos los alimentos producidos se pierde o desperdicia. Obviamente, esto supone una enorme fuente de emisiones de CO2 y un uso energético muy poco eficiente. Aunque el desperdicio de alimentos puede deberse a muchas causas, entre los factores más importantes se encuentran métodos ineficientes de producción y un almacenamiento o transporte inadecuados.

El uso de convertidores de frecuencia, entre otras medidas, puede contribuir a mejorar la eficiencia energética en materia tanto de energía como de desperdicio. Mantener unas velocidades adecuadas para lograr una calidad óptima de los productos en procesos como el de mezclado y garantizar la estabilidad de la cadena de frío necesaria para conservar los alimentos frescos, por ejemplo, son maneras de ayudar a reducir el consumo energético y mejorar la sostenibilidad de los procesos.

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