domingo, septiembre 26, 2021
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El ingeniero peruano Juan Pérez Rubio y su laberinto

“El respeto a la vida no puede ser letra muerta”

Por el Dr. Ing. Raúl Delgado Sayán / CIP 9927.

La Constitución del Perú en su Título 1; Articulo 1 establece que: “La defensa de la persona humana y el respeto de su dignidad son el fin supremo de la sociedad y del Estado” y acto seguido el Artículo 2 -de los derechos- se inicia con: “Toda persona tiene derecho a la vida”… Y en efecto ello no podría decirse de otra manera para mantener la coherencia que ella misma requiere, porque no hay un don más preciado para la persona misma que el respeto a su vida.  Ahora bien, dicho esto y considerando la forma como es interpretado actualmente por terceros –no ingenieros-, el correcto ejercicio de la ingeniería en el Perú, es pertinente rescatar de su laberinto conceptos tan fundamentales como: Respeto a la vida; Ética; Resiliencia; Prevención y Acción; palabras que todas juntas se interrelacionan como virtudes y valores en el ejercicio de la Ingeniería y no permitir que se conviertan tan solo en una hueca sopa de letras, útiles para discursos de figuración intrascendente. Para ello he querido entrevistar a un personaje que me merece toda la consideración y estima: al Ingeniero peruano Juan Pérez Rubio. Permítame querido lector presentárselo.

Hacia principios de la década de los años sesenta conocí a un joven prospecto de ingeniero que apenas a mediados de su adolescencia postuló e ingresó con una de las más altas calificaciones a la que era reconocida como la mejor universidad pública del Perú. Escogió la carrera de ingeniería civil por ser la de más amplio espectro y fundamental para realizar las obras de infraestructura y desarrollo que necesitaba el país para su crecimiento y mejora de los niveles de vida de la población y que se constituya en una de  las herramientas más valiosa para luchar contra la pobreza. Cinco años más tarde y cuando Juan todavía no llegó a la edad que se exigía para alcanzar la ciudadanía en aquella época culminó su carrera con las más altas calificaciones.

De inmediato fue becado por la fundación Fulbrigth de USA para seguir estudios de post grado en una muy prestigiosa universidad del sur norteamericano, que precisamente este último año ha ocupado el primer lugar del ranking de USA en la especialidad de Ingeniera Civil. También en sus exigentes estudios de maestría obtuvo muy altas calificaciones de excelencia y no obstante ser el programa de maestría normalmente de dos años de duración, a los 9 meses de iniciado ya había completado todos los créditos necesarios para graduarse y antes de cumplir el año participó en la ceremonia de graduación conjuntamente con la promoción anterior a la suya. 50 años más tarde dicha universidad lo ha nombrado como miembro del “External Advisory Board “ (EAB) en las especialidades de Ingeniería Civil y Medio Ambiental y tiene una beca internacional instituida que lleva su nombre.

Ciertamente con estas calificaciones y sin buscarlo se hizo notar por las grandes empresas de Ingeniería y Construcción de la época y la más grande de todas lo reclutó para contar con sus servicios a partir de diciembre de 1968, luego de que terminara una estancia de 3 meses en Europa trabajando en una de las más grandes obras de Ingeniería Hidráulica en países bajos. Cuando retornó a USA fue destinado a trabajar en la principal oficina del Este de la Empresa, para que en su calidad de Ing. Civil Estructural trabajara en el diseño de mega plantas de Energía Nuclear utilizando las más avanzadas tecnologías adecuadas a la capacidad de las computadoras de la época con modelos de software que repotenciados aún se utilizan en la actualidad.

Me relata Juan que una de las cosas que más le impresionó fue que luego de presentarse a trabajar el lunes de la semana que arribó a Washington DC y con todo el ímpetu y entusiasmo de un joven de 22 años, que aspiraba a dejar su huella como un gran ingeniero estructural, pensó que le iban a señalar su escritorio para de allí comenzar a producir, pero ello no ocurrió. Le dijeron: “Ud. es un excelente y promisor Ingeniero Civil Estructural, pero ahora antes que comience a diseñar queremos que se convierta también en Ingeniero Nuclear, porque para realizar un gran trabajo en este diseño tan crítico, donde puede estar en juego la vida de decenas de miles de personas, Ud. tiene que comprender que es lo que pasa dentro del Reactor Nuclear y como es que se generan los riesgos y las cargas y los efectos sobre los cuales Ud. tendrá que diseñar para que no ocurra ningún tipo de accidente , así como las medidas redundantes que hay que tomar para que aquello jamás ocurra”. Bueno comprendió Juan que el ímpetu había que dejarlo a un lado y remplazarlo por la prudencia.

Una vez cumplido el objetivo luego de dos intensas semanas, ocurrió el mismo cuadro y vino la segunda gran lección: “Todavía no está listo para arrancar Juan. Ahora Ud. va a realizar este viaje que le hemos preparado de 10 días para que conozca la zona de 80 Kms a la redonda de la futura planta. Usted tiene que conocer el entorno, el tipo de vida y actividades de las poblaciones y ciudades, la vida que puede afectarse en caso de un accidente que nunca debe ocurrir etc. El conocimiento del Entorno es fundamental en la Ingeniería y eso nunca lo olvide”.  Allí Juan aprendió todos los riesgos y fue su primer contacto con la palabra: RESILENCIA. Diseñar no solo para lo “expected but also for the Unexpected. Accidents should never happen”. (No solo para lo esperado sino para lo  no esperado. Los accidentes nunca deben ocurrir).

Cuatro años después y  luego de haber participado en el diseño y verificación de las más críticas edificaciones de los Contenedores de 3 plantas de Energía Nuclear, aún operativas a la fecha después de 45 años, cuando Juan ya era un muy reconocido profesional en el diseño de plantas nucleares y a pesar del pedido de la Empresa para que se quedara en USA porque en el Perú no iba a diseñar plantas nucleares, Juan decide retornar al Perú. Y le pregunté: ¿Por qué lo hiciste, si casi nadie lo hubiera hecho después de haber alcanzado el éxito y reconocimiento que habías logrado a los 26 años?… me contestó: “sabía que nunca en el Perú iba a diseñar plantas nucleares pero me dije a mi mismo”: “Dios dispuso que naciera en el Perú y en el seno de una maravillosa familia por algo… y quién soy yo para cuestionarlo (¿?). Hay mucho por hacer en mi patria por la Ingeniería y por el Perú y a eso voy”. Y en efecto Juan regresó al Perú, trabajó y promovió muchos proyectos importantes de Ingeniería multidisciplinaria interactuando con Ingenieros de todas las especialidades por casi 50 años participando en más de 1,700 proyectos.

Estando ya cercano al atardecer de su vida y con el privilegio que me da el haber tenido una gran amistad y empatía con él, me concedió una larga entrevista con varias preguntas que a continuación relato: ¿Cuál es la mayor felicidad en tu vida personal? respuesta inmediata:” poder vivir en mi Patria con mis padres, formar un maravilloso hogar con mi esposa; 4 hijos felizmente casados y ver crecer a mis 8 nietos y una más en esperado arribo”. ¿Cuál es tu mayor felicidad profesional?El haber trabajado muchos proyectos con extraordinarios profesionales peruanos que son de los mejores del mundo, muy bien preparados y con gran dedicación y entrega a su ejercicio profesional”. ¿Cuál es tu mayor felicidad al terminar un trabajo de Ingeniería?” El asistir a la inauguración y puesta en servicio de la obra y ver el rostro de felicidad en los asistentes de la región que van a ser los directamente beneficiados en su calidad de vida por esta obra y las ventajas que ella les ofrecerá para su desarrollo y mejoramiento de calidad de vida. Por las caras uno puede distinguir quiénes son los beneficiados que muestran genuina alegría y agradecimiento con sus miradas silenciosas y aquellos gritones de la portátil de turno”.

Pasando a la sección reclamos le pregunté: ¿Tu peor decepción como peruano? “Que siendo un país con gran riqueza potencial en todo orden de cosas y en los diferentes campos; esta no se aproveche y se ponga en inmenso valor para que se convierta en riqueza real que beneficie a toda la población y el país crezca y se desarrolle en todo su inmenso potencial”. ¿Tu mayor fastidio profesional?:” El que no se reconozca la esencia, complejidad y dificultades de la profesión de la Ingeniería y que su ejercicio sea normado y dirigido por otras profesiones –no ingenieros-, ni se respete la discrecionalidad profesional de los ingenieros en la toma de decisiones que tienen que hacerse en obra, para que los diseños iniciales, que son una primera caracterización de la realidad, sean finalmente compatibles con dicha realidad para que presten servicios con la funcionalidad, resistencia, durabilidad y seguridad garantizados; es decir diseños seguros y RESILENTES”. “Peor aún, indignante que en vísperas del Bicentenario y existiendo más de 250,000 ingenieros peruanos colegiados de todas las especialidades con: excelente capacidad; conocimientos del entorno y experiencia en el Perú, seamos vergonzosamente el único país en la región y probablemente en el mundo, que encarga a otros Estados la realización de las inversiones con los propios recursos de los peruanos y bajo normas legales y técnicas extranjeras. Espero que esa práctica sea dejada de lado”.

¿Mensaje Final?  “Con motivo de la Pandemia se ha hecho factor común el decir respecto a lo nacional: “Sin ciencia no hay futuro” y agrega Juan: “La Ciencia aplicada se llama Ingeniería y sin Ingeniería jamás progresaremos; no cerraremos la brecha de infraestructura y servicios tanto productivos como sociales; no generaremos más trabajo digno; tampoco mejoraremos el nivel de vida de la población que brinde oportunidades para todos; ni acabaremos con la pobreza. Que los políticos entiendan que es eso lo que debe unirnos y no separarnos”.

Un consejo final: “Incorporemos en nuestro diccionario la palabra: PREVENCION EFECTIVA Y NO SOLO DECLARATIVA. Estamos a las puertas de un inmenso mega sismo, similar al ocurrido hace 275 años según mediciones del Instituto Geofísico del Perú, que probablemente duplique todas las víctimas de la Pandemia en apenas 2 minutos y nos origine pérdidas materiales en servicios básicos y viviendas entre 50,000 a 60,000 millones de dólares, si viene además acompañada por un muy probable Tsunami. La Ciencia ya habló y nos dijo según sus mediciones satelitales lo que con certeza vamos a tener. Ahora le corresponde a la Ciencia aplicada -que es la Ingeniería- y al Gobierno-, el actuar con medidas concretas para que todas esas pérdidas humanas y materiales sean disminuidas al máximo. No podemos dormirnos. Los planteamientos y proyectos ya he visto que existen y si se pueden y deben hacer. No nos contentemos con decir: “Dios nos coja confesados”. “Dios tiene mucho que hacer con el mundo de hoy y no debemos de recargarle su trabajo. Para eso nos ha dado la capacidad de hacerlo, salvar vidas y disminuir pérdidas materiales”.

Muchas Gracias Juan por haber precisado estos conceptos con los cuales concuerdo plenamente y con ello darme plena tranquilidad de espíritu. Nos quedamos ahora con mantener nuestro estandarte de lo que es parte esencial de nuestra ética profesional en el ejercicio de la profesión de ingeniería y que por sobretodo: “El respeto a la vida no puede ser letra muerta”.

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