domingo, septiembre 26, 2021
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El litio: Burocracia peruana amenaza inversiones

Todas las revoluciones industriales que se conocen han tenido una fuente de energía que impulsó el desarrollo de las máquinas y la productividad. Por ejemplo, en la primera revolución industrial fueron el carbón y la máquina de vapor, luego se conoció la potencia del petróleo y, más tarde, la generación de energía eléctrica. 

En la actual revolución industrial se está buscando sistemas de energías más eficientes, por la autonomía funcional que deben alcanzar los equipos en la llamada Internet de las Cosas. En otras palabras, se buscan baterías que tengan capacidad de almacenar la mayor cantidad de energía; y el litio es el metal más apropiado, y puede convertirse en el rey del almacenamiento. Las ilusiones que desatan los autos eléctricos como herramientas eficientes de transporte y combate a la polución son parte de las grandes imágenes que nos trae la IV Revolución Industrial.

La empresa Macusani Yellowcake SAC hoy está litigando en los tribunales peruanos porque un sector de la burocracia peruana pretende desconocer su derecho a 32 concesiones por supuestas demoras en el pago de obligaciones y penalidades.

Bueno, así como una vez los países petroleros fueron bendecidos por los altos precios del llamado oro negro, hoy Sudamérica podría ser bendecida por el litio, si aprovecha el inmejorable momento. El 90% de las reservas de litio del planeta están en Bolivia, Argentina, Chile y Perú.

En nuestro país, la empresa Macusani Yellowcake SAC planea invertir US$ 860 millones para explotar 4.7 millones de toneladas de carbonato de litio. Vale señalar que potencialmente esos 4.7 millones de toneladas pueden representar más de US$ 50,000 millones, si consideramos que una tonelada de litio está en alrededor de US$ 10,600, luego de haber sobrepasado las US$ 12,000. Algo más. Junto a los millones de toneladas de carbonato de litio, el Perú tiene reservas por 131 millones de libras de uranio y enormes cantidades de potasio por precisar, que convertirían a nuestro país en un exportador neto de productos agrícolas en Sudamérica.

Pero eso no es todo. Hay un detalle que convierte a las reservas de litio del Perú en algo muy especial. Por ejemplo, si bien Bolivia tiene 9.2 millones de toneladas de litio proyectadas en reservas, la explotación de este metal debe desarrollarse en un salar. Es decir, en un desierto de sal en donde solo se puede extraer el 35% de las reservas calculadas. Las reservas proyectadas de litio en Argentina y Chile igualmente están emplazadas en salares, con los consecuentes problemas en la extracción del metal y también ambientales.

Las reservas proyectadas de litio en el Perú no están en salares, están en tierra firme. Con mayores inversiones en exploración nuestro país estaría en condiciones de duplicar sus reservas. Otra bendición, pues, para el Perú.

Sin embargo, la empresa Macusani Yellowcake SAC hoy está litigando en los tribunales peruanos porque un sector de la burocracia peruana pretende desconocer su derecho a 32 concesiones por supuestas demoras en el pago de obligaciones y penalidades. Las supuestas demoras no son de días ni de horas, sino de minutos. Además, la empresa, con vouchers en mano, ha demostrado que ha pagado todos los derechos y en hora precisa. ¿Qué hay entonces en la cabeza de los burócratas que se convierten en enemigos de uno de los metales claves de la IV Revolución Industrial?

Fuente: El Montonero.

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