TurkStream, el ambicioso gasoducto que une a Rusia y Turquía (y por qué es estratégico para Moscú)

La inauguración de uno de los proyectos energéticos más ambiciosos de Europa contó con invitados de alto rango.

El presidente de Rusia, Vladimir Putin, y su homólogo turco, Recep Tayyip Erdogan, giraron el miércoles la válvula que abre el TurkStream, un gasoducto que transportará gas natural desde Rusia a Turquía así como a países del sur y sudeste de Europa.

Bulgaria, Serbia y Hungría estarán entre los primeros en beneficiarse cuando la infraestructura esté completamente operativa.

El gasoducto, con una longitud de más de 900 kilómetros, cruzará en uno de sus tramos el Mar Negro uniendo la localidad rusa de Anapa y la turca de Kiyikoy, a 100 kilómetros de Estambul.

Consta de dos tuberías paralelas con una capacidad anual de 15.750 millones de metros cúbicos de gas cada una.

Gazprom, la compañía estatal rusa, consigue así abastecer directamente el mercado turco, su segundo cliente más importante detrás de Alemania, al tiempo que en una segunda fase podría alcanzar al mercado europeo evitando una ruta por Ucrania, con quien mantiene una mala relación.

Las tensiones entre Rusia y Ucrania se han estado incrementando durante meses en las aguas que rodean la península de Crimea, que Moscú se anexionó en 2014.

Por su parte, Turquía se convierte en parte clave del sistema energético de Europa con un corredor logístico que fortalece el rol de Ankara en este mercado y del que tiene la llave de paso.

Además, reduce su dependencia energética de otros países.

El 98% del gas que consumen los hogares y la industria turca es importado, razones que llevaron a su presidente a calificar el proyecto como «histórico» y a reconocer su valor como elemento que estrechará las relaciones bilaterales entre los dos países.

Para Rusia esta apertura es un logro estratégico por varias razones.

Para empezar, con el gasoducto logra expandir su influencia al afianzarse como proveedor de energía para los países del sur y sureste de Europa.

Es en este punto donde los analistas recuerdan la preocupación de la Unión Europea por la dependencia del gas ruso de algunos de sus miembros, la cual propició las crisis por el suministro de gas de 2006 y 2009.

Entonces Rusia, en mitad de una disputa con Ucrania por el precio del transporte a través de este país, cortó durante dos semanas el flujo de gas natural en pleno invierno dejando a varios países en dificultades.

Y aunque desde entonces, Europa ha diversificado sus proveedores y ha aumentado sus reservas, el miedo sigue latente.

«Las exportaciones a 16 estados miembros de la UE y Moldavia se redujeron drásticamente el 6 de enero [de 2009] y pararon por completo desde el 7 de enero», cuentan en un informe Simon Pirani, Jonathan Stern y Katja Yafimava, del Oxford Institute sobre Estudios Energéticos.

«Las entregas a Ucrania y otros países europeos se reanudaron el 20 de enero tras la firma de dos nuevos contratos de diez años», dicen.

Emergencia humanitaria

«Los países más gravemente afectados en los Balcanes experimentaron una emergencia humanitaria, y parte de la población no pudo calentar sus hogares. También se produjeron problemas económicos importantes, pero no de tipo humanitario, en Hungría y Eslovaquia», escriben.

Según datos de Bloomberg, Rusia es el proveedor de casi el 37% de gas del mercado europeo.

Ucrania gana unos US$3.000 millones al año por canalizar el gas ruso hacia Europa.

La principal consecuencia de esta disputa es que la reputación de Rusia como proveedor de Europa y la reputación de Ucrania como país de tránsito quedaron seriamente dañadas.

Sanciones de Estados Unidos

Pero para Rusia el gasoducto no solo evade a su incómodo vecino, Ucrania, también esquiva las sanciones impuestas por Estados Unidos sobre otro proyecto de vital importancia para Moscú.

El pasado mes de diciembre, el presidente de EE.UU., Donald Trump, firmó una ley que impone sanciones a cualquier empresa que ayude a Gazprom a concluir el gasoducto Nord Stream 2, una infraestructura submarina que atraviesa el Mar Báltico hacia la Unión Europea.

Este corredor permitirá a Rusia aumentar las exportaciones de gas a Alemania, pero Estados Unidos considera que el proyecto es un riesgo para la seguridad deEuropa.

Tanto Rusia como la UE han condenado enérgicamente las sanciones de Estados Unidos, que es también un exportador neto de gas natural a Europa.

Estas sanciones ponen de relieve que la diversificación de sus rutas permite a Gazprom seguir exportando gas y generando ingresos a Rusia.

Una situación que no solo le otorga beneficios económicos a Moscú sino que también le ofrece una nueva e importante ventaja geopolítica.

Fuente: BBC

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